Tecate Pa’l Norte Virtual: Cuando la perfecta y abrumadora virtualidad se toma la realidad

El festival virtual más grande de Latinoamérica Tecate Pa’l Norte Virtual tuvo lugar el pasado sábado 17 de abril, conquistando a todos con una asombrosa muestra de calidad, pasión y alma por la música.

Pocos nos podíamos imaginar unos años atrás que era una posibilidad ver un concierto, o un festival de estas envergaduras a través de streaming. Era algo impensado en aquel entonces, ya que la música debe sentirse y vivirse en vivo, sin ataduras y con total libertad para disfrutar. Sin embargo, lo que logró Tecate Pa’l Norte con su edición virtual, es sin dudas una muestra y ejemplo para todos los demás organizadores del mundo que con pasión y calidad, se pueden lograr grandes y hermosas cosas. 

Debo admitir, que en un principio sentía algo que se llama “poca fe”, ya que para mi no hay mejor manera de vivir la música si no es en vivo. No obstante, a penas entré en el “mundo virtual” del festival, pude sentir (con un buen parlante y televisor) que estaba dentro del universo, entre las personas, entre los escenarios, las hojas, las islas, en los stand de los auspiciadores esperando ver al próximo artista. Una sensación que no había experimentado anteriormente con ningún otro concierto online que había presenciado, hasta ahora. 

La idea de hacer un festival en una especie de jungla, con distintas islas que contenían los escenarios, puentes que las unían, todo con mucha naturaleza y vida, debo decir que fue perfecto. Los escenarios virtuales, las luces, las estructuras, los fuegos artificiales, el público, las sombras, todo estaba tan conectado y tan bien hecho, que parecía un videojuego más que un festival. Todo encajaba de una manera armoniosa, tanto así que sentías que estabas dentro de este mundo. Mis mayores respetos y admiración a los creadores de todo este universo. 

Cuando prever es sinónimo de calidad 

En cuanto al apartado técnico, debo decir que fue perfecto. Lo anterior fue “fácil” que se les diera de esta forma, puesto que los organizadores pudieron prever todo con anterioridad para justamente evitar estos errores que son tan típicos de los eventos en vivo, mucho más por streaming. 

Los shows no estuvieron realmente en vivo, sino que fueron pregrabados con anterioridad en un gran y ostentoso croma. Esto, para evitar desperfectos de audio, imagen y poder recrear el mundo virtual con la banda haciendo de las suyas. Al controlar todos estos detalles, se evitaron muchos problemas típicos de una transmisión vía streaming, dejando todo en optimas condiciones y sin pormenores para solo entregar a los espectadores una cosa: Un show de calidad. 

En cuanto a tiempos y horarios, fueron todos puntuales y sin demoras, lo que agilizaba mucho todo el proceso. Además, el cambio entre escenarios era simplemente espectacular. Al hacer click para ver a un artista, comenzaba un camino, un viaje, una odisea recorriendo toda la jungla para llegar a tu escenario y adentrarte en él, con un sonido profundo de fondo. Simplemente exquisito. Conjuntamente, tuvo mayor puntuación al final, ya que después se podía “adelantar” este camino y entrar directamente al show, lo que evitó el aburrimiento de lo “repetido”. 

Los detalles que no brillaron 

Por su puesto que no todo puede ser perfecto, y este Tecate Pa’l Norte Virtual no estuvo exento de detalles a mejorar. 

Específicamente, hubieron dos puntos que no estuvieron a la altura de todo el resto del certamen. Por un lado, el artista invitado que, en este caso, fue Belinda. Por otro lado, las actividades extra programáticas dentro del festival. En ambos casos, el problema fue la ejecución. 

Primero que todo, tener un artista sorpresa en la parrilla llamaba mucho la atención, al extremo de esperar con ansias el momento de su salida. Este artista estaría simultáneamente en todos los escenarios, aumentando el intereses que le querían dar los organizadores. Sin embargo, toda esa espera y ansiedad se cayó en un instante cuando el artista sorpresa solo estuvo poco más de 10 minutos, con 3 canciones que francamente desilusionaron mucho a los espectadores. Lo anterior no tiene nada que ver con Belinda, fue la ejecución. Si hubiera estado 45 minutos o 1 hora de espectáculo, estaríamos hablando de otra cosa. 

Otro de los puntos negativos fue la poca creatividad en la ejecución de las actividades del festival, para ganar los Leones (moneda virtual). Para acceder a estas actividades debías salirte de los escenarios y perderte la música, generando algo de molestia y sencillamente evitando las mismas. Hubiera sido mucho mejor y más cómodo que en una ventana entrante (como el chat interactivo) uno pudiese haber participado en algún juego, dinámica, etc. De este modo, se podría haber hecho las dos cosas, situación que todos hacemos cuando estamos viendo televisión y tenemos el smartphone en la mano. 

Detalles que sin dudas no estuvieron a la altura del festival, pero que para próximas versiones son claramente mejorables. 

Simplemente, gracias Tecate Pa’l Norte Virtual

Pese a todo lo anterior, los detalles negativos no opacaron ni en lo más mínimo lo que fue la experiencia general del festival. Un evento que tuvo de todo, que fue inmersivo hasta el más mínimo detalle, audiovisualmente perfecto, sonoramente mágico y con grandes artistas que pese al tiempo de estancamiento que han vivido y lo aburrido que debe haber sido grabar un croma sin público, entregaron todo en el escenario y eso se sintió a través de la pantalla. 

Se lo que cuesta hacer espectáculos en vivo, el trabajo que se requiere de muchas partes, muchas piezas que encajan para ver y escuchar un resultado óptimo, pero que en este festival, se realizó completamente dejando de lado la barrera del streaming, la cual simplemente no existió. 

Este Tecate Pa’l Norte Virtual sirvió para muchas cosas, pero lo más importante, fue que por al menos 7 horas nos pudimos olvidar del mundo, nos pudimos olvidar de la pandemia, solo fuimos nosotros, los artistas y la música.