Review Wachito Rico de Boy Pablo: Un fino y delicado relajo de la realidad

El tan esperado álbum debut de Boy Pablo ya está entre nosotros, con elementos interesantes y profundos que resultan en un comienzo fuerte y sólido. 

Desde hace tiempo que Nicolas Pablo Muñoz, mejor conocido por su proyecto de indie rock llamado Boy Pablo, había estado dando que hablar por sus primeras canciones. Y es que, este chico noruego/chileno que entró fuertemente en internet haciéndose viral gracias a su canción Everytime, cosechó gran éxito por el año 2017 y un nombre en la escena musical, sobre todo en Europa. Ahora, viene con su esperado primer disco, un álbum debut que demuestra todo el potencial y que lo instaura como uno de los máximos exponentes de su género. 

Un debut con el pie derecho 

Con los primeros Ep y sencillos del cantante, Boy Pablo manejaba un indie rock suave, con toques de soft rock e indie pop bastante pegajosos. Las mezclas entre los suaves sintetizadores y las melódicas guitarras eran un deleite sonoro para los oídos. Ahora, con “Wachito Rico”, las guitarras se hacen más tenues, suaves y ligeras para dar paso con gran presencia a los sintetizadores, cuyas atmosferas nos transportan a los años 80s y nos hacen olvidar la realidad por al menos 40 minutos. 

Es un disco muy bien construido, unido por un contexto y una historia ficticia, el cual a lo largo de las canciones va relatando extractos de la vida de Pablo, con sus toques reales, graciosos y por que no, irónicos también. 

El Synth pop se hace notar inmediatamente y a lo largo del disco en cada canción, es lo que guía a cada una de ellas. Los sintetizadores y atmósferas es lo principal de este trabajo, es la evolución que a planteado Boy Pablo y que los hacen mejorar su estilo existente, llevándolo a un nuevo nivel, pero sin dejar sus raíces de lado. Los primeros temas comienzan a trasladarnos de una forma muy especial, suave y natural. Lo anterior se refleja y persiste a lo largo del disco, es un viaje auditivo profundo, claro y bien logrado por la banda.

Los detalles hacen la diferencia

El álbum posee un excelente trabajo de producción, mezcla y masterizacion, cuyo resultado lo percibimos desde los primeros compases. Posee unos juegos de estéreo bastante atractivos, pero sin abusar de ellos, el toque justo para hacer notar ese plano sonoro rico de sentir, sobre todo con audífonos. 

En este disco Boy Pablo se arriesga, no demasiado, pero lo suficiente como para colocar en las canciones sonidos incidentales, los cuales le agregan un valor sonoro y estético claro y sin prejuicios. Se disfrutan bastante.

Otro de los elementos innovadores y bien planteados que tiene el trabajo, y que creo que también ha sido una evolución acertada, es la participación de la banda en los coros e intervenciones que se producen en algunas canciones. Tienen un sentido embarcado completamente a la historia de las mismas, que nos hacen también participes y nos dejan con ganas de más. Claros ejemplos de lo anterior son canciones como “Leave me Alone!” o “Mustache” por ejemplo, que sin dudas, es una característica sólida de este disco que le dan un toque de frescura y distinción al mismo. 

Una curva emocional precisa 

La curva emocional del trabajo está bastante bien escogida, ya que las canciones están ordenadas de tal forma para que podamos disfrutar, pero también descansar con tonadas más lentas y románticas. 

En la mitad del disco existe un quiebre, un descanso auditivo a un pasaje mucho más profundo, romántico y calmado. Aquí Boy Pablo se toma la confianza para demostrar que no solo tienen hits bailables, sino que también tonadas más melancólicas y sentidas. Es una escalera que nos lleva a un segundo nivel igual de bailable que el primero, pero con otros matices y colores. 

La canción homónima del disco, “Wachito Rico”, es la máxima expresión del trabajo. Aquí, se combinan y convergen todos los elementos que se elaboran, mostrándonos todos los rincones de la banda y llevándonos a ver el alto nivel en el que se encuentra Boy Pablo. Además, en diversas canciones realiza una combinación de inglés y español muy sutil, teniendo bien presente sus raíces sin abusar demasiado del recurso. Perfectamente bien logrado.

Después del climax con su máxima canción, por su puesto viene el desenlace del álbum. Un término fino, delicado y suave con toques románticos, llevándonos nuevamente a esas nubes atmosféricas que a través de todo el disco nos condujeron de forma dulce y movediza. Boy Pablo nos despide lentamente, expresándonos una gratitud y a la vez un “hasta la próxima”.

Hecho sin prejuicios, hecho a la medida

Boy Pablo tiene bien puesta la etiqueta “Indie Rock”, y es que claro, todo el control creativo y sonoro lo tiene él, puesto que graba sus composiciones bajo su mismo estudio y sello discográfico, el cual le da una mirada, libertad y control total sobre su música, y eso se nota. 

El único “pero” que quizás tiene el disco es que sigue siendo continuista de alguna forma, no innova mucho más allá en cuanto a la composición o estructuras de las mismas. El único gran salto y evolución que se plantea, además de los detalles mencionados en este review, es pasar del Indie rock más guitarreado al Synth pop más sintetizado como hilo conductor. Sin embargo, Boy Pablo lo quiso así, es una instauración 2.0 de su estilo plasmado el año 2017, dando banda ancha a su creatividad y realizando sus gustos personales sin presiones ni pretensiones de ningún tipo. Simplemente, hizo lo que sentía y lo que quería, que es lo más valorable de todo. 

Nota 9,5 de 10. 

Canciones sugeridas por el editor:

  • Hey girl
  • Leave me alone!
  • Honey
  • Mustache
  • Wachito Rico.