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Review Microsoft Flight Simulator 2024 PS5: El cielo ya no es el límite, es el comienzo

Review Microsoft Flight Simulator 2024

Microsoft Flight Simulator 2024 aterriza en la consola de Sony con una inmersión inigualable gracias al DualSense y un modo carrera adictivo.

Durante años, la comunidad de PlayStation miró con envidia hacia la vereda de enfrente, observando cómo la simulación de vuelo definitiva se mantenía como una joya inalcanzable. Sin embargo, con la llegada de Microsoft Flight Simulator 2024 a la consola de Sony, las barreras han caído. La pregunta que todos nos hacíamos era si la PS5 podría adaptar un simulador de esta escala y, más importante aún, si un control como el DualSense podría replicar la complejidad de una cabina. Tras horas surcando los cielos, desde los rascacielos de Nueva York hasta la cordillera de los Andes en Chile, la respuesta es un rotundo sí, aunque con cierta turbulencia técnica que no podemos ignorar.

Esta adaptación a PS5 no es solo una actualización; es una reingeniería de cómo entendemos la simulación en consolas, acercando la experiencia a un público más amplio sin sacrificar la profundidad que los puristas adoran.

Historia y Modo Carrera: Un propósito para volar

Uno de los cambios más drásticos y bienvenidos en esta edición 2024 es la estructura de su progresión. Históricamente, los simuladores de vuelo sufrían de un problema de «libertad vacía»: tenías todo el mundo para volar, pero ninguna razón para hacerlo más allá de la curiosidad. Además, la barrera de entrada solía ser muros de texto y tutoriales extensos que resultaban, honestamente, muy lateros para el jugador promedio.

El nuevo Modo Carrera soluciona esto de raíz y es, sin duda, el mayor acierto de esta entrega. Ya no estamos simplemente ante una serie de lecciones desconectadas; el juego te ofrece un camino tangible. Empezamos como novatos con aspiraciones, y cada tutorial se siente parte de una narrativa personal hacia la obtención de tu licencia de piloto.

Este sistema gamificado te incentiva a seguir jugando. Tienes un fin, una meta clara. Ya no aprendes a usar los flaps simplemente porque el manual lo dice, sino porque lo necesitas para completar una misión de transporte o rescate que te dará credibilidad y experiencia. Es una transformación que dota al simulador de un «alma» que le faltaba, convirtiendo el aprendizaje técnico en una aventura gratificante.

Jugabilidad: Control total y libertad absoluta

Si había dudas sobre cómo se traduciría la complejidad de un panel de instrumentos a un mando de consola, la adaptación al DualSense de PS5 las disipa al instante. El trabajo realizado en la integración del control es soberbio. Los gatillos adaptativos juegan un rol fundamental: ofrecen resistencia física al acelerar o frenar, permitiéndote sentir la potencia de los motores en la yema de los dedos. A esto se suma una característica estelar: el uso del giroscopio. Podemos inclinar el mando en el aire para controlar el alabeo y cabeceo de la nave como si tuviéramos un manubrio de avión real en las manos, añadiendo una capa de realismo físico impresionante.

El uso inteligente del parlante del control, que emite las comunicaciones de la torre y sonidos de cabina, junto a las vibraciones hápticas que transmiten desde el traqueteo del tren de aterrizaje hasta la turbulencia del viento, convergen para acercarse mucho a la experiencia real de pilotear.

Más allá de los controles, la oferta jugable es inmensa ya que dentro del juego encontramos diferentes secciones para todos los gustos. Además del ya mencionado modo carrera, destaca el Vuelo Libre, donde tenemos la libertad absoluta de elegir el avión que queramos entre muchas opciones y volar a cualquier destino del planeta. Es aquí donde podemos asombrarnos con la belleza de los paisajes y tomar fotos espectaculares en lugares emblemáticos. Por otro lado, para los pilotos más experimentados, existen misiones y retos especiales que ponen a prueba la técnica y precisión, ofreciendo una satisfacción enorme a los veteranos del juego que buscan desafíos mayores.

Apartado técnico: Luces y sombras en 4K

Visualmente, Microsoft Flight Simulator 2024 es un espectáculo. La promesa de ver el mundo real desde tu pantalla se cumple con una nitidez que asusta. El uso de mapas satelitales y fotogrametría (la tecnología que recrea el mundo 1:1) es increíble. Volar sobre ciudades densamente pobladas o reconocer hitos geográficos específicos es un placer absoluto. En mis pruebas, sobrevolar Chile fue una experiencia sobrecogedora; la geografía, los valles y la densidad urbana de Santiago se ven representados con una fidelidad que emociona.

El juego corre a una resolución de 4K reescalado y 30 cuadros por segundo (fps). Si bien en la era actual muchos usuarios claman por los 60 fps como estándar, aquí la decisión es comprensible. El nivel de texturas, la iluminación volumétrica y la cantidad absurda de elementos en pantalla justifican el bloqueo a 30 fps para mantener la fidelidad visual. Se ve hermoso, y para un simulador civil, la fluidez es suficiente, aunque habría sido una delicia contar con un modo rendimiento más alto.

Sin embargo, esta ambición técnica es también su talón de Aquiles. El juego depende fuertemente de la carga de datos en tiempo real (streaming de texturas del mapa). Esto provoca que, en momentos de alta densidad gráfica, aparezcan problemas de carga repentina de objetos (popping) o ralentizaciones puntuales.

Más preocupante aún son los bugs que he encontrado, que empañan la experiencia inmersiva. Es posible que esto se deba a que estuve jugando una versión anticipada o de lanzamiento, pero son molestos. Me he topado con misiones que el juego no registra como completadas, obligándome a repetirlas, lo cual rompe el ritmo del Modo Carrera. Además, sufrí dos crasheos completos que nos sacaron del juego al menú de la consola. Son manchas en un expediente técnico que, por lo demás, es brillante, pero que requieren parches urgentes.

Cosas que destacamos y otras que podrían mejorar

Para resumir mi experiencia, desgloso lo mejor y lo peor de esta versión para PS5:

Lo que destacamos:

1.- Adaptación al DualSense: Gatillos, vibración y el uso genial del giroscopio como manubrio crean una inmersión total.

2.- Modo Carrera y variedad: Desde progresar como piloto hasta el turismo en Vuelo Libre y los retos para expertos, hay contenido para todos.

3.- Fidelidad visual: El uso de mapas reales hace que ver el mundo, desde grandes metrópolis hasta países como Chile, sea un deleite visual en 4K.

4.- Sonido: El diseño de audio es envolvente y realista, complementando perfectamente la imagen.

Lo que podría mejorar:

1.- Estabilidad técnica: Los crasheos y cierres inesperados son inaceptables en sesiones de vuelo largas.

2.- Bugs de misiones: El fallo en el registro de objetivos completados genera frustración y repetición innecesaria.

3.- Rendimiento: Aunque los 30 fps son comprensibles, la carga gráfica a veces satura la consola, generando pequeños tirones o texturas que tardan en cargar.

Conclusión

Microsoft Flight Simulator 2024 en PlayStation 5 es un logro monumental, una pieza de software que desafía lo que creíamos posible en una consola de sobremesa. A pesar de sus problemas técnicos actuales, que atribuimos a la naturaleza temprana de la versión y la inmensa carga de datos que maneja, la experiencia base es sólida y, sobre todo, mágica.

Con todos sus detalles negativos, sigue siendo un gran, gran juego. Se pasa muy bien y logra su objetivo principal: hacerte sentir que de verdad estás volando dentro de la cabina de un avión. La inmersión es total gracias a su imagen fotorrealista y un apartado sonoro contundente. Si Asobo Studio logra pulir los bugs de misiones y la estabilidad con futuras actualizaciones, estaremos ante uno de los mejores títulos de simulación. Por ahora, abróchense los cinturones, porque a pesar de la turbulencia, el viaje vale totalmente la pena.