Human Tetris: El verdadero trance si existe

En su esperado debut en Chile, la banda rusa de post punk Human Tetris demostró y brindó una noche inolvidable, en donde cada detalle sirvió para darnos cuenta la verdadera banda que teníamos al frente. 

Club Blondie, 22 de noviembre de 2019.

Foto por Criss.

Iniciando con Intimate Stranger

La velada del viernes en la noche debía partir como corresponde, con una banda invitada para entrar en calor y partir este viaje de sentimientos y sensaciones deliberadamente contenidas. De esta función estaba encargada una banda que, si bien no alcanzó el climax quizás que se pretendía, dio buenos indicios de una música que llama al sentimiento y la introspección. 

Con algunos minutos de tardanza, entraban en el escenario Intimate Stranger, banda inglesa-chilena de rock y post punk que tenía la misión de adentrarnos y prepararnos. Comenzaron con temas bastante power, los cuales servían para ir soltando a la gente de primera. Posteriormente, siguieron con algunos temas lentos, para darle una curva más dinámica y emotiva al show, la clásica y efectiva línea de emoción que tienen los setlist. En la última parte de su presentación, se volcaron con los temas más movidos y prolongados musicalmente. Aquí, expresaron esa idea de post punk y nos invitaron a viajar con ellos para poder exprimir las sensaciones que todos andábamos buscando, dentro de canciones que nos dirigían a solo admirar los sonidos que salían por los parlantes. 

Foto por Criss.

Su concierto fue preciso, lleno de matices entre los instrumentos, con oleadas de solos e idas de fantásticos pasajes en donde solo eras tu y la música. Sin embargo, lograron parcialmente el efecto, ya que hubo diversos detalles y errores de sincronización entre la batería y la guitarra que a veces molestaba y cortaba todo lo que generaban. Sobre todo, al comienzo del concierto, en donde se pudo apreciar que el baterista nunca entró a tono con sus compañeros, con constantes perdidas de sincronización en el tempo de la canción. 

Si bien estos errores cortaron un poco ese hilo que se quería generar, acorde avanzaba la presentación de Intimate Stranger, se iban olvidando esos detalles y la banda se veía y sentía más segura sobre el escenario, finalizando de una manera exitosa y contundente. 

Hora del trance, hora de Human Tetris

Con un leve retraso en general del concierto, pero sin ser exagerado, ya era hora de poder apreciar a esta banda que hacía su debut en Chile y que el público esperaba ansioso hace muchos años. 

Comenzaron con temas fuertes y potentes, de su más reciente álbum “Memorabilia”. Un golpe de seguridad y entusiasmo inmediato para la gente que ya había llenado la Blondie. El público reaccionó inmediatamente, cantando, coreando y saltando a más no poder para demostrarle su cariño y el ruido a la banda. 

Luego de un par de canciones, se podía apreciar la conformidad de la banda con el público chileno, quienes sonreían y daban las gracias por el cariño entregado. Cabe destacar que Chile era su última parada de su gira latinoamericana, ya que después regresaban a Moscú. Con mucha bulla y coreando el nombre de la banda una y otra vez, los asistentes reaccionaban a las palabras del vocalista. 

Foto por Criss.

De un momento a otro, y creyendo que con esta canción cerrarían su espectáculo, comenzaban a tocar la excepcional “Things I Don’t Need”, generando una emoción y desorden tal que el público comenzó a saltar y hacer su pequeño mosh dentro del reciento. Sin dudas, un momento muy enérgico y lindo de ver. 

Después de un par de temas de su reciente disco, siguieron con clásicos anteriores, algo más lentos, para darle ese toque sentimental que también se buscaba generar. En este punto del concierto, la música de transformó en una especie de trance, en donde la gente ya no miraba el escenario, sino que con los ojos cerrados, sentía la música y las emociones que generaban los instrumentos, melodías y atmosferas perfectamente bien ecualizadas e insertadas en las canciones de la mano de su tecladista y guitarrista Tonia Minaeva. 

Existen pocas oportunidades en donde los diferentes géneros musicales son capaces de crear y generar un nivel de sensaciones profundo, en donde la gente se vuelva uno con la música. Esta noche se generó justamente esto último.

Fue un viaje, un trance exquisito y bien definido, en donde las melodías nos llevaban por diversas sensaciones las cuales dependían de lo que sintiera cada uno en ese minuto. Esta particularidad del post punk y de Human Tetris fue sin dudas lo que más llamo la atención del concierto, y que me dejó realmente impresionado. Fue como haber estado en un bar de Londres en los años 2000s escuchando la misma música. Realmente, sorprendente. 

Encore y vuelta a la realidad 

Human Tetris ayudó sin dudas a generar el túnel de emociones descrito, puesto que no hicieron casi ninguna pausa y hablaron muy poco, lo justo y necesario precisamente por lo mismo, no perder el hilo emotivo de la velada. 

Lamentablemente todo inicio tiene un final, y este era el encore y despedida de la banda. Pifiados por un público que no quería terminar con el concierto, la banda regresaba al escenario tras ni siquiera 2 minutos de encore. Se podía ver lo satisfechos y agradecidos que estaban prometiendo una canción más para despedirse. 

Tocaron un tema que ya habían tocado, es decir, repitieron uno de al comienzo del show. Lo anterior, debido a que son una banda joven, con apenas dos discos de estudio y un par de Eps, no tenían más canciones para entregar. Sin embargo, el querer salir, compartir, despedirse y tocar nuevamente una canción, habla de las ganas que tenía la banda por cerrar como corresponde la perfecta velada que nos habían entregado. En este punto, el público aún más enérgico, cantaba, saltaba, bailaba y disfrutaba el último tema que Human Tetris nos tenía preparado. 

Foto por Criss.

En aspectos técnicos no tuvieron ningún problema de sonido audible. Todo fue correctamente bien ejecutado, con buenos niveles de ecualización entre todos los instrumentos. Un aspecto destacable fue la buena ecualización que tenían los sintetizadores, cuyas atmosferas muy oscuras (clásicas de este género) sonaban perfectamente bien, apreciables muy fácilmente. Increíble trabajo de sonido. 

En 1 hora y 15 minutos, los rusos de Human Tetris nos hicieron pasar por diversos estados de ánimo, en donde cada canción era un trance distinto, unidos por el mismo camino.  Sin dudas fue una noche potente, sólida, con matices en todos sus ámbitos, correcta y eficaz que le entregó al público asistente justamente lo que estaba esperando, incluso más. Lo único importante de la velada fue la música y sus sentimientos liberados. 

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