Gepe: Un trayecto de energía constante y adrenalínica

Una cálida y potente noche fue el primer show del año para el cantante nacional Gepe, quien demostró con creces por qué es uno de los máximos exponentes de la música chilena.

Club Blondie, 25 de enero de 2020.

Foto por Criss.

Una larga espera que valió la pena

Poco a poco el público comenzaba a llegar al Club Blondie, un recinto que últimamente se ha convertido en un epicentro de buenos y magníficos conciertos. Gracias a su gran espacio y buena acústica, lo convierten en un lugar ideal para presentaciones en vivo. La gente llegaba y llegaba, muy eufórica y con hartas ganas comenzaba a llenar el espacio que pocas veces se ve a capacidad completa.

El concierto en un inicio estaba pronosticado para las 21 hrs, comenzando efectivamente a las 22 hrs. Fue un atraso grande. En estos días, en estos tiempos, es imperdonable que un artista se demore una hora en salir al escenario, sobre todo cuando el público está esperando con una ansiedad abismante. Creo que es aceptable algunos minutos, ya que soy un fiel defensor y conocedor del trabajo y lo que significa llevar a cabo un concierto, todo el trabajo que existe detrás, pero una hora es demasiado.

Afortunadamente para Gepe y los fanáticos, la espera de exactamente una hora valió la pena. Rápidamente se olvidó el tiempo de espera, ya que el artista entró al escenario con todo a darlo todo, en un concierto que fue energía desbordante todo el trayecto.

Iniciando a mil revoluciones

Exactamente a las 22 hrs, Gepe hacia su ingreso al escenario junto a sus músicos, recibidos con una onda cálida de energía por parte de un público realmente expectante. Fue un comienzo fuerte, potente y con un golpe directo de éxitos, tal y como nos tiene acostumbrado el cantante en cada una de sus presentaciones.

Con solo ver y sentir la primera canción, uno podía presagiar que el concierto sería un trayecto intenso, en donde no existirían desviaciones de ninguna forma, solo una ida de potencia sin un retorno concreto, y fue justo lo que ocurrió.

Después de un par de canciones y con un público encendido desde el primer instante, Gepe se posicionaba en su batería para demostrar su faceta de multiintrumentista, una faceta que claramente brilla por si sola. Justamente en las canciones con un color andino mucho más apreciable, es que el cantante mostraba sus dotes de baterista, muy directo y con una energía y pasión sinceramente admirable y rica de sentir. Son pocos los músicos que te hacen vibrar con el simple hecho de verlos apasionados haciendo lo que hacen. Gepe es uno de ellos. Su pasión por la música, por los instrumentos y sobre todo por el show que brindaba, hacían solo encender más a un público que ya estaba en llamas (además del calor infernal que hacía en la Blondie).

Foto por Criss.

Sumado a lo anterior, en ciertas canciones aparecían sus bailarinas, justamente cuando el compositor se posicionaba en la batería, con vestidos andinos propios del norte de Chile. Esto le daba un detalle mucho más visual, dinámico, fresco y con tintes de raíces y folclore chileno. Un bonito fragmento que también ya lo habíamos visto en shows anteriores del artista, pero que siempre cae bien y luce atractivo. Sin dudas, una excelente puesta en escena.

Destacando en todo, absolutamente todo

A medida que avanzaba el concierto, la gente extasiada coreaba cada una de las canciones que pasaban de una manera ensordecedora. Y es que claro, es difícil no saber alguna canción de Gepe cuando la mayoría son hits en las radios nacionales. Cada uno de los detalles fue cuidado a la perfección, destacando todos los elementos que estaban arriba del escenario, no pasó inadvertido ningún músico.

El propio Gepe hacía de las suyas cuando cambiaba de instrumento, posicionándose incluso en el teclado. Los demás músicos brillaban absolutamente todos, a partes iguales, siendo una banda increíblemente pareja, en donde se complementaban de tal manera que se podía percibir en los sonidos frescos y bien mezclados que tenían.

Desde una baterista excepcional, con una gran trayectoria con otras bandas, pasando por el guitarrista, con unos solos realmente atractivos, el bajista con sus ritmos profundos, el saxofonista con sus luces y destellos sorprendentes, el charanguista colocando los matices melódicos con un detalle y precisión elegante hasta la tecladista, una mujer que sin dudas colocaba el toque armónico con un altísimo nivel. Además, en un momento del concierto, Gepe la invita a cantar una canción, como la gran compositora que es, dejándola sola en el escenario. Un bonito detalle para ver y apreciar a los músicos en sus distintas facetas.

Foto por Criss.

Por último y no menos importante, destacaban por sus trajes, bailes y desplante sobre el escenario las bailarinas, que entraban de vez en cuando para potenciar un concierto que fue de más a más.

Finalizando una noche perfecta

La línea emotiva del concierto no fue la clásica utilizada. Lo llamativo fue que se utilizó una fórmula potente, directa al hueso, en donde hubo pocas pausas, realmente muy pocas. Fue canción tras canción, hit tras hit, combo tras combo, dejando al público inconsciente de la potencia. Lo único que importó esa noche fue la música, nada más. Por supuesto que también hubo tiempo de canciones nuevas que presentó en exclusiva, cuyas letras y sonidos eran bastante interesantes. De igual manera, existió el momento para las lentas, es necesario en una línea utilizada de esta manera. Sin embargo, esto servía como leve descanso y apreciación para seguir con el trayecto descrito anteriormente.

El concierto tuvo lugar para un solo encore, de no más de 30 segundos, en donde Gepe entró inmediatamente para seguir con el show y terminarlo como corresponde. En el final, entró directamente a la batería, acompañado por todos sus músicos y bailarinas. El espectáculo terminó con broche de energía, en donde el escenario de la Blondie se convirtió en una fiesta andina deslumbrante, llena de sonidos armónicos, tanto profundos como sutiles, llenos de detalles los cuales realmente te hacían sentir en lo más alto.

Foto por Criss.

En cuanto a los aspectos técnicos, el concierto fue perfecto. Solo al comienzo de este aparecieron dos acoples en el micrófono de Gepe, los cuales se pudieron percibir. El resto, fue todo pulcro. Excelentemente bien ecualizados todos los instrumentos, sin errores audibles entre medio, con una ambientación tanto a nivel general como de detalle admirable. Sonidos nítidos y profundos que se sintieron en toda la Blondie.

En términos generales, fue un concierto redondo, potente, en donde no existió minuto para pausas ni frenos, fue un camino largo sin paradas, el cual sorprendió no solo por la calidad excepcional de los músicos que estuvieron al frente, sino también por el nivel de pasión que tenían al tocar los instrumentos y entregarnos lo más bonito que existe; La música.

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