Debemos crear la alternativa

«Los jóvenes, hijos del proletariado han percibido este karma y lo intentan destruir desde una lógica obvia a su edad. El impulso, el hastío de haber visto a sus padres sufrir por no poder acceder a beneficios que les permiten una vida digna»

Estallido, explosión, asco, insatisfacción, dolor, rabia y así un sinfín de sentimientos y expresiones son las que han surgido con justa razón de los ciudadanos chilenos. Los motivos, por supuesto, están justificados, pues la clase política, el gran empresariado, la iglesia, la policía, lo militares y en general nuestros líderes han fracasado. También ha fracasado el tejido social, los centros de madres, los clubes de fútbol, las escuelas, todos hoy son víctimas del modelo país que hemos construido. El narcotráfico fracturó todo aquello que antes era una garantía de vínculos y afectos en los pobladores.

La tan manoseada paz social, hoy no existe. Esto no se parece a nada, es profundamente distinto a lo que ocurría en dictadura en donde el enemigo era uno solo. Pinochet. ¡No!, el problema, ahora es más complejo, porque nuestro adversario es abstracto, es el sistema y la forma en como nos hemos educado durante los últimos treinta años. Y eso se denomina de una sola manera. In-di-vi-dua-lis-mo. El individualismo, venció todos los ismos, es la ideología más poderosa que no han insertado en nuestra cabeza. Es nuestro verdadero cáncer. Nuestra gran derrota.

Los jóvenes, hijos del proletariado han percibido este karma y lo intentan destruir desde una lógica obvia a su edad. El impulso, el hastío de haber visto a sus padres sufrir por no poder acceder a beneficios que les permitieran tener una vida digna. Me dolió ver en una marcha, a una niña de unos 17 años sostener un cartel que decía «ESTOY AQUÍ POR MI PAPÁ QUE MURIÓ ESPERANDO UNA CAMA PARA SER OPERADO» eso para mí expresa todo lo que ellos sienten y el porqué de sus ganas de cambiar esto de una patada.

Y es aquí donde viene lo importante. Primero, es urgente comprender que esto no debe ser un asunto de clase, pues, no es una lucha marxista, bolchevique, la clase alta también es parte del problema, ellos han sido víctimas del individualismo excesivo que se les ha inyectado y aunque, en lo más profundo de su ser, seguramente no desean abolir su condición privilegiada, quizás ahora están dispuestos a contribuir, porque saben que, si esto no se enmienda, les va perjudicar profusamente. No librarán.

Segundo, el sentir, el marchar de esta juventud, no puede ser el único factor para la transformación. Es el momento en donde los adultos, deben entrar al juego, dejar de temer y aportar con la experiencia, y la razón, porque indudablemente se debe razonar para que esto, no termine en lo peor. Es importante el compromiso intelectual, tanto, como el ímpetu de los jóvenes. En simple, no podemos aceptar que esto solo sea una masa que grita y siente, no, se debe a abrir el debate para encausar las nobles ideas de los jóvenes y que indefectiblemente pertenecen a una gran mayoría. Si es necesario discutir en la oficina, en la calle, en la casa y todas partes, hay que hacerlo.

Las escuelas municipales y los colegios particulares, por ejemplo, ya deberían estar abiertos, los bares ¿por qué no?  todo con el propósito para que asistamos a dialogar y buscar consensos nuevos que nos ayuden a reconstruir. Tal vez, ahora es el momento de zurcir todo lo que se ha roto, de mostrar una verdadera educación cívica, de juntar, todo lo que se ha fragmentado. De dejar de tener esa solidaridad mediática que aparece solo para la tele.

No tenemos líderes, y eso es peligroso, no hay representatividad y por mucho que se firmen acuerdos exprés, más alentados por el miedo que por honestidad de parte de nuestras autoridades, eso no implica que necesariamente la gente los reconozca como válidos. En Ecuador, para no ir más lejos, hace dos semanas se encontraban en una situación similar, pero con grandes diferencias respecto de nuestro movimiento. Ellos, encabezados por Jaime Vargas, titular de la Confederación de Nacionalidades indígenas (Conaie) llegaron un acuerdo, y consiguieron después de 12 días de estar en las calles que el presidente Lenin Moreno echara pie atrás el paquetazo de medidas que perjudicaba a la población más pobre.

Pero ese pacto, no resultó por obra y gracia del espíritu santo, lo que ocurrió fue que los ecuatorianos lograron materializar su malestar con ideas en común. Es decir, fueron guiados, en cambio, aquí, hay muchas ideas flotando en el aire y eso indudablemente genera una carencia, un vació que se ve aprovechado por la carne del lumpen. Los olvidados, los marginados, las heridas abiertas del extremo de nuestra sociedad. A ellos nos les importa esto. Y no es su culpa. Es culpa de lo que hemos engendrado, pero nos va apuñetear a todos por igual, sin discriminación, porque el lumpen no le tiene miedo a la muerte, y a nada, en sus vidas es pan de cada día disparar, matar, romper. El Caos.  Esta es otra de nuestras derrotas y corremos un serio riesgo de que se tome el poder de la verdad y corrompa todo y a todos como ya lo está haciendo en algunos que ven una oportunidad para tomar lo que sea y así beneficiarse en el corto plazo.

Creo, entonces que debemos asumir que no hay alternativa. Lo que no significa que no exista. FitzGerald decía que «una inteligencia de primera clase, es la capacidad de tener dos ideas opuestas al mismo tiempo y seguir conservando la capacidad de funcionar, uno debería, por ejemplo, ser capaz de ver que las cosas son irremediables y sin embargo estar decidido a hacer que sean de otro modo» Esta filosofía es la que nos debiese atraer como imanes. Debemos asumir esa responsabilidad, ayudar a crear la alternativa para salir de este embrollo, porque si no lo hacemos, esta crisis que puede ser tremendamente positiva, va a terminar en algunas de sus variantes que la historia, ya nos ha enseñado: populismo, caudillismo,y guerra. Es el intersticio perfecto para Kast.

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